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abril 28, 2022
Francisco Quatrin
By Francisco Quatrin

Los proyectos de intercambio de batería que se desarrollan en el mundo y pueden llegar a España

Las nuevas soluciones para hacer un coche más eficiente siguen siendo investigadas, con opciones avanzadas. China, Estados Unidos y hasta España tienen sus propios planes.
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Uno de los mayores retos que tiene el coche eléctrico es mejorar su autonomía y reducir los tiempos de recarga de las baterías, que actualmente oscilan entre una y seis horas para la modalidad normal y alrededor de 20-30 minutos en modo rápido. 

Una de las soluciones que se barajan es el intercambio de baterías, el proceso de retirar la batería agotada y colocar una cargada en sólo unos minutos, evitando que el conductor tenga que esperar varias horas para que su vehículo se cargue. 

Además de un ahorro de tiempo, este sistema puede aumentar la vida útil del coche, puesto que la batería no estaría ligada a un depósito energético integrado.

Se trata de una alternativa aún en desarrollo, pero con iniciativas ya probadas en varios países.

Proyectos avanzados

Actualmente, uno de los proyectos más avanzados en este campo está liderado por Ample, una startup con sede en San Francisco (Estados Unidos), en cuyo accionariado participa Repsol a través de su Fondo de Corporate Venturing. 

Esta empresa ha diseñado un sistema de intercambio de baterías basado en una solución modular, que evita la sustitución completa de estos acumuladores. 

Para ello, cuenta con un «armario» que recarga las baterías y un robot que, en apenas diez minutos, retira del coche solamente los módulos que están usados y coloca los nuevos..

En definitiva, el proceso de sustitución de ese pequeño módulo es más rápido, más eficiente y más barato. Además, evita tener un stock de baterías elevado, con las complejidades que esto supone para su almacenamiento”, añade. 

En la actualidad, la empresa desarrolla varios pilotos en Estados Unidos y Europa para probar esta tecnología y poder pasar a una fase más comercial.

El proyecto piloto en China

El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China (MIIT) ha confeccionado un proyecto piloto que está planificado desde 2021 hasta 2035 y tiene como objetivo ampliar el intercambio de baterías para vehículos eléctricos. 

Un escenario en el que Nio ya está muy comprometido, y este año comenzó a aplicarlo en Europa. 

El fabricante chino apuesta por esta tecnología con un sistema de intercambio similar al de Renault. Sus estaciones pueden reemplazar de forma autónoma la batería en aproximadamente tres minutos. 

Además, se combina con un sistema de alquiler de baterías que reduce el precio de los vehículos. 

Más recientemente, el grupo chino Geely anunció su intención de desplegar una red de 5.000 estaciones de intercambio de baterías que en 2025 contará con un total de 5.000 estaciones.

El programa piloto se realiza en 11 ciudades y añade una novedad a este sistema y es que también se aplicará a los vehículos eléctricos pesados. 

Yibin, Tangshan y Baotou son las tres ciudades que se centrarán en el intercambio de paquetes de baterías de camiones eléctricos. 

Las otras ocho, Beijing, Nanjing, Wuhan, Sanya, Chongqing, Changchun, Hefei y Jinan, se dedicarán a las estaciones de intercambio de vehículos ligeros tanto comerciales como turismos. 

El plan nacional prevé la instalación de más de 1.000 nuevas estaciones de intercambio en diferentes carreteras que se verán acompañadas con la puesta en circulación de, al menos, 100.000 vehículos eléctricos compatibles con el sistema. 

El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China (MIIT) ha confeccionado un proyecto piloto que está planificado desde 2021 hasta 2035 y tiene como objetivo ampliar el intercambio de baterías para vehículos eléctricos. 

El proyecto que maneja España

En el país, la principal iniciativa en marcha la lidera la startup catalana Silence, que ya ha probado con éxito el intercambio de baterías en sus propios modelos de moto eléctrica. 

Silence ha diseñado la primera batterystation de Europa, donde los usuarios podrán intercambiar una batería descargada por otra cargada en solo unos minutos. 

La compañía ha puesto en marcha pruebas piloto en Barcelona y en Madrid.

¿NIO en España?

La empresa china ha planteado un despliegue que comenzó en 2021 en Noruega y terminará en 25 países de todo el mundo en donde operará.

Este 2022, desembarcó en Alemania, Dinamarca, Países Bajos y Suecia comenzando a instalarse en el mercado al que más apunta la compañía, el europeo por su fuerte apuesta al coche eléctrico.

Un mercado que espera con expectativas el arribo de la china es España. Según indican fuentes de NIO a Portal Movilidad esto podría producirse en 2023.

La llegada de la empresa dependerá de cómo se desarrollen las operaciones en los cuatro países en los que comienza a operar en este 2022.

De momento en Alemania, Dinamarca, Países Bajos y Suecia no están comercializando coches eléctricos, sino que se encuentran en la fase previa.

El modelo NIO plantea que primero se instalen sus Battery Swap Station, donde realizan el cambio de batería en solo cinco minutos.

Primero la compañía establece las estaciones para luego comercializar, esto sucede porque los coches de la empresa china funcionan solo a batería. Sin estas el vehículo no puede cargarse.

NIO es la única empresa de coches eléctricos que funciona cambiando las baterías, es lo que la hizo popular en China y desde la empresa, ahora, esperan que en Europa.

Experiencias del pasado

En occidente, todas las iniciativas que intentaban poner en marcha un sistema fracasaron. Considerar el intercambio de baterías como una opción añadida a la red de recarga ha ido perdiendo adeptos por diferentes causas.

El sistema Better Place de Renault, lanzado en 2012, combinaba el alquiler de baterías y el intercambio. 

El proyecto estaba unido al Fluence EV, un vehículo de grandes dimensiones con la batería ocupando buena parte del maletero y con poca autonomía, lo que le convertía en un coche urbano incómodo de manejar. 

La aceptación fue nula por parte de los clientes, llevando a la empresa a la bancarrota. 

Tesla hizo una prueba de campo con un sistema similar y comprobó que no era interesante para sus clientes, sobre todo teniendo detrás su amplia red de Supercargadores, en ese momento gratuita. 

El intercambio de batería obligaba además al pago de una tarifa y no solventaba el problema de la propiedad, ya que en el caso de Tesla no hay posibilidad de alquilarla.

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