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junio 10, 2022
Ailén Pedrotti-editora Portal Movilidad España
By Ailén Pedrotti

T&E: «Se debe redoblar la apuesta por 2035 y no dejar espacio a falsas soluciones»

Tras la votación parlamentaria de este miércoles, Portal Movilidad España en contacto con Transport & Environment, realiza un análisis de las decisiones marcarán el futuro de la electromovilidad en Europa.

El 8 de junio el Parlamento europeo trazó nuevos plazos para el fin de la venta de los vehículos propulsados por motores a combustión y finalmente este llegará en el 2035.

De esta manera, los eurodiputados apoyaron la propuesta impulsada de forma previa por la Comisión de Medio Ambiente de la Unión Europea, por medio de la cual se busca intensificar la lucha contra las emisiones de gases contaminantes producidos por la propulsión a base de carburantes.

Frente a esto, Transport & Environment celebra la medida, pero no sin antes emitir un llamado de atención para los ministros que en poco tiempo deberán trabajar la medida.

«Los ministros de Medio Ambiente deben redoblar la apuesta por 2035 y no dejar espacio a falsas soluciones verdes como los e-fuel”, expresa Carlos Rico, experto en electrificación de coches de la organización, en diálogo con Portal Movilidad España.

Permitir los combustibles sintéticos en los coches supondría “un desvío costoso y derrochador de la gigantesca tarea de limpiar el transporte”, plantean. Mientras tanto, demuestran su apuesta por la electrificación.

“Los coches eléctricos de batería están listos hoy y son una forma más limpia, barata y eficiente de descarbonizar el medio ambiente”, sugiere en sintonía con el anuncio de la medida.

A pesar del pedido del Partido Popular Europeo (PPE) de suavizar el veto, la Eurocámara avanzó sobre el informe presentado por la Comisión de Medio Ambiente (ENVI), con 339 votos a favor, 249 en contra y 24 abstenciones.

Mientras tanto, con 264 votos a favor, 328 en contra y 10 abstenciones, los parlamentarios rechazaron la enmienda que proponía instalar el pase del objetivo del 100% de reducción de emisiones al 90% para dicho ejercicio.

El escenario de la votación parecía estar asegurado. Todo vislumbraba la posibilidad de que la medida, que pretende cumplir con la meta de neutralidad climática en 2050, sea aprobada hasta que los conservadores y algunos liberales renovaron su apuesta por suavizar el objetivo.

Pese a las complicaciones en las negociaciones, el 2035 pudo avanzar en el Parlamento, permitiendo así allanar el camino a la propuesta que incluye un avance gradual con una meta intermedia de reducción del 55% de las emisiones contaminantes de los nuevos coches y furgonetas en 2030 y reducirlas a cero cinco años después.

Mirando a un futuro cercano, los ministros de Medio Ambiente decidirán su posición sobre los objetivos de emisiones a finales de este mes antes de iniciar las negociaciones con el Parlamento. Se espera que la ley definitiva se apruebe en otoño.

La fecha límite significa que los últimos coches con combustibles fósiles se venderán en 2035, lo que para Rico es una oportunidad única “evitar un cambio climático galopante”. 

No solo ello, sino que esto permitirá también pensar en “posibilidad histórica de acabar con nuestra dependencia del petróleo y hacernos más seguros frente a los déspotas”. 

Es importante tener en cuenta el hecho de que esta nueva normativa no hace más que brindar impulso a una decisión que los fabricantes ya han tomado tras la realización de la COP 26.

Allí el tiempo comenzó a correr en contra de las compañías que producen coches, haciéndolos reducir la producción y venta de los segmentos contaminantes para el 2040.

Pese a esto, las automotrices fueron por objetivos más ambiciosos, apostando por la reducción total de las emisiones al 2030.

Este contexto de negociaciones, le brinda a la industria del automóvil “la seguridad necesita para aumentar la producción de segmentos eléctricos, lo que hará bajar los precios para los conductores».

Veto a los combustibles sintéticos

Durante la misma sesión, los eurodiputados rechazaron la vigencia del uso de los combustibles sintéticos en los coches, la última falsa solución «verde» de la industria de los combustibles fósiles que quiere prolongar las ventas de los nuevos motores de combustión más allá de los plazos de descarbonización. 

Según estudios emitidos por Transport & Environment, este tipo de propulsión reduciría las emisiones de CO2 de un coche comprado en 2030 en apenas un 5% de media a lo largo de su vida útil en comparación con la gasolina, según confirma un nuevo análisis del ciclo de vida. 

La quema de los mismos también arrojaría emisiones tóxicas de NOx al aire, según han demostrado las pruebas, mientras que hacer funcionar un coche con e-combustible es mucho más caro en comparación con un eléctrico. 

Además, la producción es mucho menos eficiente que la que requiere la electrificación.

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